Reconoce que viniste buscando acción y te di la vida.
Reconoce que no soy un juego, que no tengo reglas y que tu eres incapaz de ponérmelas.
Reconoce que he sido la valiente, la que se tiró a la piscina en pleno invierno sin importar la pulmonía y el choque del agua helada contra el pecho.
Reconoce que me has regalado noches desde tu almohada.
Reconoce que abrazarme te mojaba los ojos, y un poquito el corazón.
Reconoce que no fuimos nada y que esperabas que yo te lo diera todo.
Reconoce que esperabas más de mi, sin miedo, yo aún sigo esperándote a ti.
Reconoce que desvestirme era el mejor momento del día, que dibujar mis curvas con tus dedos te elevaba al cielo, vamos, sin miedo, te volvía loco mi cintura.
Reconoce cualquier cosa, reconocelo tú por mi, porque yo soy incapaz de reconocerte a ti.